ALBERTO PADILLA

Hoy el protagonismo recae sobre Alberto Padilla, la piedra angular del proyecto del equipo sénior en su tercera temporada. Externamente puede resultar una persona de lo más seria, pero hoy tendréis la oportunidad de conocerle más a fondo.

Padilla es ejemplo de la dedicación más absoluta por lo que hace en su día a día gracias a sus estudios de empresariales y ADE. Por las mañanas se dedica a echar números en un banco desde hace 10 años y, por las tardes, con la pizarra en la mano, se exprime hasta poder lograr lo máximo como entrenador. ¿Cuál de estas dos cosas le lleva más tiempo?... 50% creo yo.

Casado desde 2013 con Ana, en breve su familia tendrá un nuevo miembro, así que un poco más de trabajo le caerá en su día a día, a la par que se le irán quitando horas de sueño por el camino. Aunque su mujer no es muy deportista, le ha acabado por gustar el baloncesto, quizás le pasa como a mi mujer, simplemente nos ven felices con lo que hacemos y nos apoyan en lo que hacemos.

Aunque este no es su primer equipo como entrenador. Yo espero que llegue muy lejos en este campo y sea un referente para este club. Impregna a sus jugadores un carácter luchador y competitivo, esa puede ser su receta secreta ya que cuenta con un gran número de jugadores fieles a él como cual buen capitán de un barco.

¿Cómo fueron tus inicios en el baloncesto?

Comencé en Benjamín de segundo año a nivel de Patronato con Agustín de Lózar, un mítico del baloncesto palentino. Allí sólo estuve un año porque desapareció y al siguiente año me incorporé al C.B. Juventud, perteneciente al C.B. Palencia. Ahí seguí toda mi etapa de jugador.

De aquella época tengo amigos que me duran hasta día de hoy, de hecho con algunos de ellos suelo salir por ahí habitualmente.

¿Por qué empezaste en el baloncesto?

En parte por mi padre, le gusta mucho el deporte aunque es más futbolero. También yo de pequeño tenía un pequeño problema en los hombros, ya que tenía las clavículas un poco dobladas y el pediatra les dijo a mis padres que me venían bien deportes en los que estirase bien los brazos tipo natación o baloncesto, así que me quedé en baloncesto y yo tan feliz.(risas)

¿Qué tal llevabas y llevas compaginar el día a día con el deporte?

Eso es de las cosas que ahora mismo intento comprender, aunque quizás cuando esté más metido en rol de padre y mis hijos algo más mayores pueda cambiar de opinión. Recuerdo que cuando yo jugaba compaginaba muy bien todo (Kárate, Baloncesto, Conservatorio de Música…) e iba siempre a entrenar y a jugar salvo que estuviera enfermo; no es como ahora que cuesta mucho juntar gente para entrenamientos.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de cuándo jugabas?

Seguramente el año que jugaba de Junior de primer año, aunque estábamos mezclados con 5 Junior de segundo año que eran muy buenos, de hecho alguno de ellos, posteriormente, jugó en liga EBA. Nos entrenaba Juanki e hicimos una gran temporada, estábamos muy implicados y todos teníamos nuestra parte importante en el equipo.

¿Aportabas lo mismo al equipo como jugador que ahora como entrenador?

En mi caso no. Como no era de los altos o fuertes y tampoco me gustaba tener responsabilidad, me gustaba jugar de escolta y tener un poco más de libertad jugando, pero no era de dar lecciones a nadie.

Como entrenador es diferente, tienes que ser el “guía” de tu equipo y que marque un poco por donde tienen que ir los jugadores.

¿Cómo preparas los partidos?

Aunque parezca raro para la categoría casi todos hacemos trabajos de scouting de otros equipos. Yo los hago desde hace años antes de que se subieran los videos a YouTube para el canal de la Federación. Al principio se podía pensar que era de “frikis”, pero observar y analizar el juego del resto de equipos te ayuda a mejorar como entrenador y como equipo. Lleva su tiempo, de hecho las tardes me las paso con temas de baloncesto, pero merece la pena.

¿Tenía expectativas de llegar muy arriba?

(risas) Como jugador las de cualquiera que juega a esto y como entrenador las mismas, me encantaría poder dedicarme sólo a esto pero es complicado a pesar de tener el título de entrenador superior. Dar un paso más aquí en Palencia es complicado, al final es necesario moverse o ir fuera de España, pero te ves obligado a poner en una balanza trabajo/familia y el que pasará.

¿Cómo empezaste como entrenador?

Pues empecé el año que estaba de Sénior de primer año, les dije que me gustaría entrenar a un equipo y me dieron un infantil masculino. Siempre he llevado equipos masculinos excepto hace unos años que llevé un equipo femenino en un Campeonato Mini.

¿Es difícil manejar un vestuario?

En categorías inferiores es más fácil, tanto con los padres como con los jugadores… Pero en sénior es diferente, como en la vida misma, cada uno somos de unos padres. Al final como entrenador tengo que poner unos límites y no fomentar que se acomoden.

¿Tienes una espinita clavada por no poder ascender este verano a Liga EBA?

Pues sí, este año también nos gustaría optar a ello y aunque si subiéramos el objetivo sería jugar para no descender, que es lo más obvio, sería bonito. Tenemos algún jugador de nivel EBA, pero el salto de categoría es importante sobre todo a nivel físico y nos seguirían faltando centímetros en la pintura.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado y cual darías tú?

Puff… no recuerdo ninguno en concreto. Cierto es que soy bastante “esponja”  y abierto de mente en cuanto a coger ideas de los demás, luego las paso por el filtro y me quedo las que más cuadran con mi filosofía.

Sólo intento ayudar en el trabajo diario en lo que pueda, pero sin sentar cátedra. Aunque se resume en que todo está bien hecho si está trabajado.

¿Cómo valoras a su equipo sénior?

El año pasado y este hemos aumentado mucho la calidad y se ha notado, son jugadores comprometidos. ¿La pega? Que nos falta físico en cuanto a jugadores altos se refiere, aquí en Palencia es difícil encontrarlos. Pero me quedo con el buen grupo que hay y el buen ambiente que se vive, es fundamental.

¿Cuál es el método Padilla en el equipo?

Mi filosofía es que yo me tengo que adaptar a ellos y ellos a mí. Por ejemplo, esta temporada el peso del equipo lo llevan los veteranos por lo que no podemos jugar posesiones de 8 segundos durante muchos minutos. Considero que el juego exterior es bueno y en defensa, como nos faltan centímetros, lo compensamos con otras cosas como una defensa intensa e inteligente.

¿Qué tal los viajes con el equipo, te jugas tus partidas de póker?

(Risas) No, no. Eso se lo dejo a ellos que se les da mejor. Debo marcar un poco las distancias con ellos a pesar que haya buen ambiente, pero muchas veces la soledad del entrenador es muy dura, en especial cuando has perdido un partido y le vas dando vueltas todo el camino de vuelta.

¿Por qué te viniste a Filipenses?

Resultó un cúmulo de cosas. Yo siempre he estado en el C.B. Palencia hasta la temporada 13/14 y después de 3 años entrenando al sénior hablé con la directiva y les dije que para dar otro empujón al equipo sería necesario buscar otro entrenador, ya que son muchos años y todos nos acomodamos.

Justo ese año Venta de Baños sacó equipo en EBA y me llamaron, fui de segundo entrenador y encantado. Ya en el segundo año me comentaron de seguir, pero no quise, no por seguir de segundo entrenador, sino porque yo quería dar un pasito más. En ese verano me llamaron de varios clubs y Filipenses quería sacar un equipo sénior, me pusieron muchas facilidades y aquí estamos.

 Para finalizar te doy las gracias por compartir unos minutos conmigo y mostrarnos la parte más personal de ti. Es indudable que respiras baloncesto por todos los lados y siempre dispuesto a enseñar a todo aquel que te rodea.