JOSE Y MÓNICA

En la sección de hoy le toca contar su historia a una pareja que ha unido el baloncesto, su gran amor y digo esto por los detalles ocurridos durante la entrevista. El primero, la mirada cómplice entre ellos mientras respondían a mis preguntas y la otra es el omnipresente balón que tenía José entre sus manos, por lo que se puede decir que ha sido una entrevista a tres bandas.

Es muy bonito ver cómo un deporte ha unido a estas dos personas, las cuales han transmitido a sus hijas esta pasión, de hecho la mayor de ellas (Coral) ya ha comenzado sus primeros partidos y, sin duda, viéndola jugar tiene ese algo que dirían muchos. Otra cosa que me ha sorprendido, para bien, es que José demuestra una devoción absoluta por su mujer y por el deporte femenino. Muchos, en estos tiempos, deberían tomarle de ejemplo.

 ¿Cómo fueron sus inicios en el baloncesto?

Mónica: La verdad que no sé por qué empecé a jugar, de hecho era la única chica de clase que se apuntó al equipo. Lo hice con 8 años y muy contenta de seguir haciéndolo hasta los 36 años, vistiendo el azul de Filipenses.

José: Recuerdo que solía ir con frecuencia a ver a mi hermana jugar y ahí cogí afición, comenzando en el Tello Téllez en la categoría de  alevín.

¿Qué recuerdos tiene de esos años?

Mónica: Recuerdo mucho lo que disfrutaba jugando con mis compañeras, a las que apreciaba mucho y encima tenía la suerte de que se me daba bien jugar…. ya no podía pedir más. Como entrenadoras me acuerdo de Merche que me hizo sentir esto de una manera especial.

José: Nosotros éramos unos locos del baloncesto. Si teníamos poco con los entrenamientos ya nos hacíamos nosotros los nuestros propios, veíamos partidos, torneos… Me acuerdo mucho de todos mis entrenadores y de cómo me insuflaban el baloncesto en todo momento, gente como Pepe Infante, Tito Sendino….

¿Qué expectativas tenían cuando jugaban?

José: Las de cualquier niño, llegar al máximo nivel pero hay que ser conscientes que hay que sacrificarse mucho por y para el equipo.

Mónica: Igual que José, pero en el caso de las chicas tenemos que hacer el doble para conseguir la mitad. Muchas de las profesionales se van fuera de España porque aquí es difícil vivir de ello.

¿Cómo ha sido tu trayectoria deportiva?

Mónica: Ha sido larga y he disfrutado mucho a pesar de que tengo un buen curriculum de lesiones (risas).Como jugadora puedo decir que era resolutiva, no vistosa.

José: Más tarde jugué en el C.B. Juventud hasta juveniles que llegué a debutar en 2ª y ya a los 21 años colgué las botas, en parte porque en ese momento mi club se estaba fusionando con el Palencia Baloncesto y existía un gran salto de juvenil a un equipo senior.

¿Le gustaría ser entrenador?

Mónica: Si que me gustaría, de hecho ya he entrenado a niños, pero ahora me da pereza levantarme pronto los sábados o venir por la tardes, más ahora que tengo familia… Aunque nunca se sabe.

¿Cuál es tu mejor recuerdo?

Mónica: Me hizo mucha ilusión que me llamara para jugar un equipo de Logroño. Me buscaron trabajo y alojamiento, estuve una temporada allí. No pude decir que no, es una oportunidad que no podía dejar pasar.

José: Cuando hubo aquí un pequeño parón me llamaron del C.B. Palencia y me hizo especial ilusión que se fijasen en mí. Pero mi mejor sueño está por cumplir, aunque es más bien una espinita clavada, es volver a sacar un equipo senior femenino.

Mónica: Compromiso y ser consecuente con tu equipo, ya que hay mucha gente que dedica mucho esfuerzo y tiempo a ello.

José: Lo mismo y añadiría trabajo. Ahora parece que ya está todo rodado con ligas autonómicas, equipaciones... Y que lo valoren, ya que esto no es gratis.

¿Una anécdota que se pueda contar?

Mónica: Pasó de camino en un viaje a Burgos, que a una compañera se le olvidó la equipación y se lo tuvo que decir al entrenador... ¡Pues imagínate la bronca! (risas) Por suerte había nevado tanto que nos tuvimos que dar la vuelta y el partido se acabó aplazando.

¿Qué tal se lleva compaginar la vida familiar y deportiva?

José y Mónica: La verdad que se lleva bien porque los dos sabemos el compromiso que requiere este deporte aunque alguna vez hay que hacer cábalas para cuadrarlo, sobre todo, cuando ya la familia va aumentando. Lo más duro son los fines de semana que se disfruta poco de la familia y amigos.

¿Tiene un número fetiche?

Mónica: He jugado con el 12 y con el 10, con este último mucho más tiempo. Simplemente me gustan los números pares y que llenen la camiseta.

José: Me gustaba el 14, pero como en esa época los números altos eran para los pívots por temas de tallaje de equipacion , me quedé con el 4.

¿Un ídolo?

Mónica: No he tenido ninguno en especial, yo sólo quería jugar y no necesitaba ver a otros hacerlo.

José: Michael Jordan, sin dudarlo… Poco se puede decir de él que no se sepa ya .

¿Tenían alguna manía cuando jugaban?

Mónica: Yo siempre usaba el mismo top y los mismos calcetines. También me apretaba los cordones mucho y los metía por dentro de la zapatilla.

José: Como jugador me ponía dos pares de calcetines -sin ninguna arruga- y las zapatillas impolutas, de hecho lavaba la suela con jabón. Y como entrenador me gusta mucho el orden, en ocasiones hasta coloco las botellas de agua del banquillo por  orden, en fila (risas).

¿Por qué recomendarías Filipenses?

Mónica: Yo lo recomendaría porque es mi club de toda la vida, he sido muy feliz aquí disfrutando tanto de los buenos momentos como de los que no lo han sido tanto.

José: Todos los entrenadores estamos formados, somos gente seria y comprometida con los niños y niñas que vienen aquí todas las semanas.