CARMEN FRAILE

Hoy, sin duda alguna, es una entrevista muy especial para nuestro club. La protagonista es Carmen Fraile “Carmenchu”, que en sus inicios deportivos estuvo vinculada a Filipenses y a los 16 años se desplazó a Vigo para continuar su formación deportiva, académica y laboral.

Su carrera deportiva ha sido larga y bastante fructífera, jugando en diversos equipos nacionales de renombre como el R.C. Celta de Vigo, C.D. Mataró, Íntima,Comansi,Betania,Sabor d´Abans y Caixa Tarragona. 

Sus éxitos no acabaron aquí  ya que su buena actitud en el campo y sus números la llevaron a vestir la camiseta nacional hasta en 42 ocasiones. Ha logrado varias Copas de la Reina y en una temporada fue máxima anotadora de la liga. Sus éxitos no acabaron aquí ,su buena actitud en el campo y sus números la llevaron a vestir la camiseta nacional hasta en 42 ocasiones.

Carmen comenzó en sus primeros partidos en la posición de pívot, aunque la falta de algún centímetro la relegó al puesto de alero, posición en la que se hizo fuerte destapando a una gran anotadora, como decimos ahora un autentica killer desde la línea de 3 puntos, aunque en esa época los triples sólo contaban como 2 puntos.

Actualmente, Carmen, se encuentra residiendo en León donde ya disfruta de una merecida jubilación y, como dice ella misma, está comenzando una nueva etapa en su vida en la que su prioridad es ser feliz en el día a día así como seguir disfrutando del deporte y de la montaña.

Sin duda alguna, muchas de las respuestas que me ha dejado Carmen no dejan indiferente a nadie. Son respuestas sinceras en las que se reflejan, por un lado, muchas cosas positivas que se han ido perdiendo en el deporte y, por otro lado, otras no tan positivas, como ver lo lento que se avanza en el deporte femenino: mismos problemas y mismas no soluciones.

¿Cómo empezó su relación con el baloncesto?

Comenzó en Filipenses a través de la Madre Dolores, de hecho en mi casa no había afición por el baloncesto. A mí no me llamaba la atención, pero al comenzar a jugar me lo pasaba muy bien y el ambiente bueno que había en el equipo también ayudaba mucho.

Alejarse de tu círculo de confianza es difícil, eso le pasó a usted con 16 años ¿Cómo fueron esos momentos?

Resulta bastante difícil, mas cuando yo viví los inicios del baloncesto. Como no cobraba nada sabía que no podía dejar los estudios de lado, porque en unos años esto se acabaría y tendría que buscarme la vida.

Durante estos años ¿hubo algún entrenador o compañera que recuerde de una manera especial?

Recuerdo a Rosa Castillo, era muy buena jugadora, no brillante pero si inteligentísima. Para mí sería la mejor jugadora que ha tenido el baloncesto femenino y, además, era una grandísima compañera.

Las concentraciones y viajes de equipo siempre son especiales ¿Qué recuerdos tiene?

Me quedo con los desplazamientos, siempre viajábamos en avión y a los mejores hoteles. La prioridad de nuestros entrenadores era cuidarnos y que obtuviésemos un buen descanso para poder jugar bien.

¿Tiene alguna anécdota?

Hay un montón de anécdotas. Recuerdo una que era en uno de los equipos en los que estaba. Compró un autobús muy novedoso para la época, porque se hacía cama y la gente venía a verlo para ver cómo era.

¿Cómo era la repercusión del básquet femenino en aquellos años?

La verdad que me llevé una sorpresa por la buena aceptación que teníamos. Había mucha gente viéndonos jugar. Recuerdo en Vigo que iba toda la gente  a vernos y eso que yo era de las primeras “extranjeras” que estaban allí, ya que todas las demás chicas eran de Vigo. Aunque he de confesar que esto mismo me pasó en los diferentes equipos en los que jugué como en Mataró, Barça, Tortosa… De hecho nos seguían periódicos como el Marca o el AS. Posteriormente comenzaron a venir jugadoras extranjeras y fue un boom mediático, para nosotras resultó también importante porque aprendíamos mucho de ellas.

¿Ha tenido que tomar alguna decisión complicada?

Quizás las más duras ha sido cambiar de equipo. No he tenido malas experiencias ni lesiones graves. Yo al baloncesto iba a disfrutar y rendir al máximo, era una jugadora tranquila y eso, a la larga, me beneficiaba.

A medida que ha creciendo deportivamente ¿pensaba que llegaría tan lejos?

Nunca pensaba en eso, solo entrenaba y era constante. Al final si quieres llegar a algo esa es la clave, además de saber sacrificarse llevando una vida ordenada. Para mí era una sorpresa cuando un equipo se interesaba por mí o hasta cuando iba con la selección.

¿Qué es más necesario para fomentar el deporte femenino, implicación de los medios o de las instituciones?

Actualmente ya se está haciendo. El básquet femenino goza de buena salud y la prueba está en todos los éxitos que está logrando, se va por buen camino… Pero estamos en lo de siempre, se necesita más implicación de los clubs grandes, de los medios de comunicación… hay bastante machismo en el deporte.

¿Cómo era su día a día para poder compaginar el deporte con su vida?

Resultaba bastante complicado. Yo tuve suerte y fui de las primeras que “cobró” algo en España cuando estaba en Cataluña debido a que acabé los estudios de INEF y entrenaba a equipos y aunque seguía sin percibir sueldo, me pagaban el piso, la gasolina o los taxis que pudiese necesitar.

Las complicaciones venían en el trabajo, porque no me podía ausentar para tantas concentraciones con los equipos o con la selección, de hecho me perdí bastantes encuentros por este motivo.

¿Le daba tiempo a tener vida privada?

Vida privada ninguna. Entrenábamos  de 21 a 23 horas diariamente cuando salíamos de trabajar o estudiar, más el tiempo en los desplazamientos. Era una vida muy agotadora porque la mayoría a las 7 de la mañana nos teníamos que levantar para trabajar o estudiar.

¿Cómo cambió su vida cuando se retiró?

Me retiré con 32 años y la verdad que me vino bien. Necesitaba desconectar un poco de este mundillo del baloncesto. Pedí plaza para toda España y curiosamente me tocó Valladolid. Aquí es cuando pude comenzar a tener y disfrutar una vida tranquila, cosa que necesitaba.

¿Qué relación tiene actualmente con el mundo del baloncesto?

Sigo teniendo relación con aquellas jugadoras, porque entonces se hacía muy buen grupo en cada equipo. Siempre que hay algún evento de cualquier tipo nos llamamos y aunque sea me hago un viaje a Barcelona sólo para un día. Quizás había más sintonía de grupo porque no existía el componente del dinero, puede ser que ahora fuese distinto porque ya se podría considerar como un trabajo.

¿Piensa que el básquet femenino ha evolucionado poco a nivel mediático en comparación con el masculino?

Pues el baloncesto no se libra de estas diferencias que hay en la sociedad actual tanto en sueldo como en oportunidades. Sinceramente creo que nunca lo va a superar, tristemente sólo podemos pretender intentar igualarlo. Lo suyo sería que los clubs importantes apostasen, en serio, por el deporte femenino, pero eso también depende del presidente que ocupe el cargo en ese momento.

Yo he vivido esta situación. Un presidente que sí mostraba sensibilidad hacia nuestro deporte y otro, posteriormente, del mismo club, que no le interesó el tema y se cargó toda la sección femenina.

¿Suele venir en alguna ocasión por Palencia?

La verdad que no suelo ir mucho, menos desde que fallecieron mis padres. No porque no me guste la ciudad, sino porque me trae muchos recuerdos y no puedo evitar ponerme triste al pensar en ellos. Pero hace unos 6 años sí que iba todos los fines de semana y fiestas que podía, me encanta Palencia porque es una ciudad muy bonita y cuidada.

Sigo conservando amigas, ex compañeras del colegio, con la que recorría cuatro veces al día toda la calle mayor para ir al colegio, era una buena caminata diaria (risas).

¿Qué les diría a los jóvenes que tienen capacidades?

Pues que si realmente quieren crecer se vayan a un club grande, en los equipos pequeños es difícil que te vean. Hay muchos/as que son muy bueno y se quedan por el camino. Yo misma si me hubiese quedado en Palencia no hubiese alcanzado todas estas metas.

Para acabar he de agradecer a “Carmenchu” que haya compartido conmigo todas sus vivencias y nos emplazamos para otra ocasión tomar el café que hemos dejado pendiente, y  aunque  ha sido una entrevista telefónica me he sentido como si estuviese hablando con ella cara a cara… ¡¡¡salvo por el café!!! Muchas gracias por tu sinceridad y amabilidad.