El partido comenzó cuesta arriba para Filipenses, que no lograba encontrar su juego y vio cómo Maristas se escapaba en el marcador con una ventaja importante. Los locales estaban imprecisos y flojos en defensa, llegando incluso al finalizar el segundo sexto a tener una diferencia de 17 puntos.

Poco a poco, Filipenses empezó a recortar distancias gracias a una defensa más agresiva y un ataque más organizado. La segunda mitad fue una toma y daca constante, con el marcador igualado casi todo el tiempo finalizando el cuarto sexto empates a 50. Todo estaba por definir.

En los últimos sextos, Filipenses mantuvo la calma y aprovechó un par de jugadas clave para llevarse una victoria muy ajustada pero merecida: 71-68.

Una gran muestra de lucha y carácter.

¡Enhorabuena!