Primer partido de la última fase de grupos de liga autonómica mini, donde Filipenses viajaba a León para enfrentarse en una doble jornada a Reino de León y al Iveco Real Valladolid.

El primer partido prometía ser clave para los intereses de ambos equipos ya que empezar con una derrota y el resultado de los demás podía influir en clasificación, por lo que los palentinos decidieron empezar a imponer su ritmo desde el inicio ya que por experiencias anteriores sabían que, si no fuera así pudieran llegar al final muy ajustados. El primer sexto tuvo un gran, Fernando Ramos, que anotaba canastas de todos los colores (24 puntos en este sexto) gracias al trabajo del equipo, finalizando este con un parcial de 26-9 que marcaría la diferencia al final.

El segundo sexto fue mucho más competido, donde el nivel físico mostrado por los jugadores leoneses subía y donde cada vez era más difícil encontrar una situación clara de canasta. En este sexto tan solo conseguían anotar 2 jugadores palentinos, periodo trabado por el excesivo nivel físico propuesto por los locales. El sexto finalizaba con un marcador de 9-11.

El tercer sexto estaba en juego y de nuevo los colegiales supieron ser sólidos en defensa, tratando de controlar el rebote y las embestidas de sus jugadores más peligrosos. De nuevo empezaron a encontrar el acierto de cara al aro los jugadores de Filipenses y consiguiendo un parcial de 20-9 y llegando al descanso con una diferencia de 55-29.

La segunda parte estaba en juego y de nuevo en este sexto se apretaba el parcial, con intercambios de canastas por parte de ambos equipos, siendo un cuarto de un continuo ida y vuelta donde era difícil controlar el balance por parte de ambos equipos. El sexto finalizaba con un parcial de 14-16.

El quinto sexto se antojaba clave para tratar de frenar el intento de acercarse en el marcador y de seguir tratando de mantener la distancia trabajada en los sextos anteriores, el cuarto fue muy parecido al visto anteriormente, volviéndose a repetir el parcial anterior donde ambos equipos atacaban a tumba abierta, aunque los palentinos tratando más de controlar los contrataques de los locales.

El último sexto iba a ser otra auténtica batalla, donde los leoneses no cesaban en su intento de remontar o de intentar reducir la diferencia pensando en el siguiente encuentro y los palentinos no estaban dispuestos a regalar ni un solo punto ya que cada canasta podía marcar la diferencia en un posible triple empate. El cuarto fue duro, con mucha intensidad, donde cada balón era una guerra nueva y donde al final de los 48 minutos reglamentarios los colegiales se llevarían la victoria por 100-78